Las mujeres se encuentran en el eje de los cambios experimentados por nuestra sociedad. La asunción de nuevos roles como ciudadanas, audiencia y consumidoras, marca la pauta del Chile del siglo XXI.
Su creciente ingreso a la educación superior, equiparando a los hombres en este plano; su incorporación al mundo laboral, así como los cambios experimentados por el tradicional rol de dueña de casa, están cambiando cualitativamente a las chilenas: cada día influyen más e incrementan su capacidad decisora.
El segundo ingreso que han aportado a sus hogares las mujeres trabajadoras que se abren espacio en el mercado laboral está cambiando dramáticamente la estructura socioeconómica del país: ellas son el principal motor de crecimiento de los sectores medios.
El aumento de la matrícula universitaria femenina abre sus esferas de influencia, abriéndoles oportunidades que cambian el paradigma de los roles en el hogar, tanto como en la esfera pública; aún reconociendo que en el plano de la equidad todavía hay mucho que hacer.
La ampliación del acceso al crédito que ha redibujado, en términos materiales, los hogares de la gran mayoría de los chilenos; la ampliación de oportunidades educacionales de los niños y jóvenes; los cambios en las esferas de decisión de los consumidores, entre otras modificaciones experimentadas en estos años, han contribuido a reformular uno de los roles más tradicionales de nuestra sociedad: el de la dueña de casa.
Los fenómenos reseñados han influido de manera decisiva en transformaciones en las actitudes, hábitos y pautas de comportamiento de las chilenas. Perciben el tiempo como un bien cada vez más escaso; buscan hacer más eficientes sus decisiones; han adoptado nuevas formas de relación con las instituciones y el mercado, donde el rol de consumidoras ha adquirido influencia creciente en otras dimensiones de su vida. Se le han abierto oportunidades, pero también debe enfrentar nuevos desafíos
Conectarse con ellas para acompañarlas en este proceso, también implica oportunidades y desafíos para el mundo de los medios y de los que le ofrecen bienes y servicios. Hay que rebarajar y renovar ideas y conceptos sobre ellas, que pueden haber caído en obsolescencia sin que nos demos cuenta. Hay que refocalizar y refinar la mirada sobre sus opiniones, gustos y preferencias. Hay que renovar la forma en que tratamos de contactarla.
La variedad y profundidad que caracteriza la dinámica transformadora del rol y espacios de la mujer, demanda medios polivalentes capaces de abordar todas las dimensiones de sus demandas e intereses.
Las transformaciones que han caracterizado a los medios escritos en los últimos años, su ampliación y diversificación de títulos, enfoques y contenidos, han logrado sintonizar con las mujeres del Chile actual. Así lo demuestran varios estudios que alertan a quienes intenten atender a sus necesidades e influir en sus decisiones, sobre la necesidad de reformular las decisiones de inversión publicitaria.
La prensa escrita es y promete seguir siendo un espacio privilegiado de acceso efectivo a las mujeres de hoy.
Juan Luis Sommers
Presidente Asociación Nacional de la Prensa